Caminaba en dirección a Colombia, nosé tenia ganas de bailar cumbia, en la tele vi como bailaban las morenas y me contagié de ritmo y sabor, iba pensando en esto en el pequeño trayecto que consistía este trámite, cuando derrepente suena el hueso que está en la rodilla de mi pierna izquierda, la verdad es que siempre me suena, en realida lo hago sonar, claro cuando pequeño veía a mis pares que lo hacían y como cuando uno es cabro es recopión, asi que insistía en que me sonara algun condenado hueso, ahora me suenan todos, mi mama decía en las noches, ya comenzó el festival de la sonajera de huesos, en fin, la cosa es que ésta vez sonó tan fuerte que me llegaron a doler las muelas por dentro, las encías me sangraron y se me encarnó una uña, pero nada me detenía, queria bailar cumbias, y en Colombia.
Ahi justo en la esquina entre Peru y Bolivia, ya se escuchaba la música, dije para mi; ya vamos llegando. Se me cruza un tipo que me dice, "me presta fuego pues", claro!, le dije, meti mi mano a mi banano, y busqué el encendedor que me regaló la niña del parque en mi pais; Chile, que hermosos ojos tenía ella y una sonrisa, nos llevamos bien en cosa de segundos, fue la sensación más agradable que podía haber sentido, ya incluso imaginaba que la besaba y acariciaba, bueno finalmente asi fué, Tiene o no tiene??!!, insistió por el fuego el hombre aquel, si si!!, le dije, se lo entregué, prendío el cigarro, me miro, me lo devolvio, me agradeció, y se fué.
Me acordé que había una disco en av matta donde ponian cumbias, asi que mejor fui a bailar ahí, aparte me esperaba la niña del parque, que despistado soy.
Yerkoelshikodelaskumbias